La leyenda de Cher
En algún momento indeterminado, dentro de la Facultad de Ciencias Sociales y de la Comunicación de la EHU, apareció una silla. No era especialmente llamativa. Tapizado beige, brazos de plástico negro, ruedas gastadas. Sin embargo, pronto comenzaron los rumores.
Cher —como fue bautizada sin un motivo claro— no permanece nunca en el mismo lugar. Aparece en despachos, aulas, pasillos, salas de reuniones o rincones olvidados. Nadie recuerda haberla llevado allí. Simplemente está.
Quienes se sientan en ella suelen experimentar primero una caída leve, absurda, casi ridícula. La silla cede, se desplaza o se comporta de manera imprevisible. Pero ese es solo el inicio.
Tras el contacto, la maldición se activa. Proyectos que fracasan sin explicación, correos enviados al destinatario equivocado, evaluaciones que se tuercen, relaciones laborales que colapsan. En los casos más extremos, la cadena de infortunios ha desembocado en muertes tan absurdas que resultan imposibles de narrar sin incomodidad.
Desde una perspectiva ingenua, se podría hablar de casualidad. Nada más lejos de la realidad: Cher actúa. Si te cruzas en su camino, ¡no te sientes en ella!
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Fotos
Aparecida en un lugar no documentado.
Zona de contacto principal.
Contacto
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